Escapulario del Carmen, Consagración Interior a María 7
DIA SÉPTIMO
Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido.
Luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestros esfuerzos.
Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego.
Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos.
Mira el vacío del alma si Tú le faltas por dentro.
Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo.
Lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo.
Doma el espíritu indómito. Guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos.
Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito.
Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
DIA SÉPTIMO
¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del santo Escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando tus virtudes, muestran que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del santo escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Amén.
DIA SÉPTIMO
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Virgen del Carmen en Chile
1 Timoteo 2, 1-8
"Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento. Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones."
Relato tomado de "virgendelcarmen cl"
La Santísima Virgen del Carmen es invocada en nuestra Patria como Reina y Madre de Chile, Patrona y Generala Jurada de las Fuerzas Armadas y de Orden. Títulos que son fruto del reconocimiento especial de la protección de la Madre de Dios a lo largo de nuestra historia.
"Varios años antes que Pedro de Valdivia iniciara la conquista de Chile, según el actual emplazamiento del territorio nacional, ya se encontraba activo el primer templo mariano del país. Se trataba de una pequeña ermita erigida en el poblado de La Tirana en honor a Nuestra Señora del Carmen. La fecha de su establecimiento es incierta, pero se sabe que fue fundada por el sacerdote mercedario Fray Antonio de Rondón".
Más tarde, en 1595 los padres Agustinos llegaron a Chile a la ciudad de Concepción e introdujeron la devoción a la Virgen del Carmen, fundándose ahí la primera Cofradía del Carmen, en 1648. Este fervor religioso se extendió rápidamente en el pueblo, siendo la Carmelita acogida con especial amor. Esto se manifestaba cada 16 de julio, día en que la Iglesia celebraba la Fiesta de Nuestra Señora del Carmen, y cuya imagen los padres agustinos sacaban en procesión por las principales calles de la ciudad de Concepción.
La Virgen del Carmen comenzó a ser invocada en los escenarios más importantes de nuestra historia, y de manera muy especial en la lucha por la Independencia Nacional donde se pidió su maternal intercesión.
Años de historia nacional transcurrieron, en los que la Virgen estuvo presente siempre en el alma de todos y también en importantes acontecimientos.
Después del Desastre de Rancagua, ocurrido en 1814, vuelve a restablecerse el poder español. Los patriotas emigran a Mendoza, donde reorganizan el Ejército Libertador de Los Andes.
Existía entonces la costumbre de nombrar patrones protectores para las grandes tareas. "A pesar de las sugerencias de sus superiores, San Martín no nombró como Patrona del Ejército de Los Andes a la Virgen de la Merced. Primó su sentido práctico y el hecho de que la devoción a la Virgen del Carmen estaba muy arraigada en la provincia de Cuyo y que casi todos los soldados portaban el escapulario carmelita. Además, tuvo que considerar que numerosos oficiales chilenos eran miembros de la Cofradía del Carmen de Concepción, figurando entre estos los hermanos Francisco y Manuel Bulnes, Luis de la Cruz, Joaquín Prieto y Ramón Freire, entre otros. Para evitar disputas sobre este punto, encargó la decisión de elegir una Patrona para el ejército a una junta compuesta por los oficiales de mayor graduación, quienes después de reunirse y votar, le comunicaron a San Martín que la triunfadora había sido la Virgen del Carmen". (La Virgen del Carmen en Chile, historia y devoción. Myriam Duchens, páginas 59 y 60).
En Maipú,5 de enero de 1817, el General José de San Martín y el General Bernardo O´Higgins juraron fidelidad a la Virgen del Carmen como Patrona, junto a todos los oficiales y tropas del ejército. Así, los patriotas, llenos de coraje e invocándole cruzaron Los Andes y en la Batalla de Chacabuco, lograron la victoria el 12 de febrero de 1817.
Sin embargo, aún faltaba un último esfuerzo para que se concretara la Independencia. Por esta razón, el pueblo entero junto a las autoridades civiles, religiosas y militares, se reunió el 14 de marzo de 1818 en la Catedral de Santiago e hicieron el siguiente juramento:
"En el mismo sitio en donde se dé la batalla y se obtenga la victoria, se levantará un santuario a la Virgen del Carmen, Patrona y Generala de los Ejércitos de Chile, y los cimientos serán colocados por los mismos magistrados que formulan este voto y en el mismo lugar de su misericordia, que será el de su gloria". (Archivo O´Higgins, Tomo X, pág. 380).
Este juramento hecho a la Virgen del Carmen, dio su fruto en el triunfo de la Batalla de Maipú, el 5 de abril de 1818. Por eso, en ese mismo lugar, el General Bernardo O´Higgins "con sus propias manos", puso la primera piedra del que sería el Templo Votivo de Maipú, actualmente Santuario Nacional y Basílica del Carmen.
Si la Independencia había representado un primer momento de devoción nacional a la Patrona, el segundo gran momento fue durante la Guerra del Pacífico. Este hecho puso a dura prueba la energía y el patriotismo del pueblo chileno, situación en la que afloró espontáneamente en todos los corazones la invocación a la Madre de Chile. Las crónicas de la campaña hacen frecuente mención de oficiales y soldados que se encomendaban a Ella al entrar a los campos de batalla. Además, no sólo los marinos y militares la invocaban, sino también los 44 capellanes que asistieron espiritualmente a las tropas y que en nombre de la Carmelita motivaron y alentaron a los soldados a ser valientes y confiados. Se sabe también que el Capellán Camilo Ortúzar Montt impuso el escapulario a toda la tripulación de la Esmeralda y a su capitán Arturo Prat (El Arca de las Tres Llaves, página 28), quien al momento de morir en la rada de Iquique lo llevaba puesto. "El comandante Miguel Grau se lo devolvió después a su viuda y se conserva actualmente en el Museo del Carmen de Maipú". (La Virgen del Carmen en Chile, historia y devoción. Myriam Duchens. Página 71)
Terminada la guerra, el 14 de marzo de 1881, el General Manuel Baquedano –interpretando el sentir de todos los chilenos- concurrió ante la imagen del Carmen y colocó su espada victoriosa en sus manos, ante las aclamaciones de una gran multitud. Con este gesto, hizo entrega solemne de su espada de la victoria a la Patrona Jurada del Ejército de Chile.
Poco tiempo después, en el año 1887, Monseñor Ramón Ángel Jara -autor de la tradicional Oración a la Virgen del Carmen por Chile- concibió la idea de levantar un monumento de gratitud a la Virgen, en el propio Monte Carmelo. Con el bronce de cañones del Ejército chileno hizo fundir una imagen de la Virgen, la que -colocada en un monumento de granito- permanece hasta hoy a la vista de los peregrinos que llegan a rezar al monte santo del profeta Elías.
Letanía de la Humildad
(del Cardenal Merry del Val)
¡Oh Jesús!, manso y humilde de corazón, óyeme.
Del deseo de ser estimado,
Líbrame, Jesús.
Del deseo de ser amado...
Del deseo de ser exaltado...
Del deseo de ser honrado...
Del deseo de ser alabado...
Del deseo de ser preferido a otros...
Del deseo de ser consultado...
Del deseo de ser aprobado...
Del miedo a ser humillado...
Del miedo a ser despreciado...
Del miedo a sufrir reprensiones...
Del miedo a ser calumniado...
Del miedo a ser olvidado...
Del miedo a ser ridiculizado...
Del miedo a ser agraviado...
Del miedo a ser sospechado...
Que otros sean amados más que yo,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que otros sean estimados más que yo...
Que, en la opinión del mundo,
otros aumenten y yo disminuya...
Que otros sean escogidos y yo puesto aparte...
Que otros sean alabados y yo desapercibido...
Que otros sean preferidos a mí en todo...
Que otros se hagan más santos que yo, con tal de que yo me haga tan santo como debo...
Oración a Nuestra Señora del Carmen
(Monseñor Ramón Ángel Jara)
¡Oh Virgen Santísima del Carmen!. Llenos de la más tierna confianza como hijos que acuden al corazón de su madre, nosotros venimos a implorar una vez más los tesoros de misericordia que con tanta solicitud nos habéis siempre dispensado.
Reconocemos humildemente que uno de los mayores beneficios que Dios ha concedido a nuestra Patria, ha sido señalaros a Vos por nuestra especial Abogada, Protectora y Reina. Por eso a Vos clamamos en todos nuestros peligros y necesidades seguros de ser benignamente escuchados. Vos sois la Madre de la Divina Gracia, conservad puras nuestras almas; sois la Torre poderosa de David. defended el honor y la libertad de nuestra Nación; sois el refugio de los pecadores, tronchad las cadenas de los esclavos del error y del vicio; sois el consuelo de los afligidos, socorred a las viudas, a los huérfanos y desvalidos; sois el auxilio de los cristianos, conservad nuestra fe y proteged a nuestra Iglesia, en especial a sus Obispos, sacerdotes y religiosos.
Desde el trono de vuestra gloria atended a nuestras súplicas, ¡oh Madre del Carmelo! Abrid vuestro manto y cubrid con él a esta República de Chile, de cuya bandera Vos sois la estrella luminosa. Os pedimos el acierto para los magistrados, legisladores y jueces; la paz y piedad para los matrimonios y familias; el santo temor de Dios para los maestros; la inocencia para los niños; y para la juventud, una cristiana educación.
Apartad de nuestras ciudades los terremotos incendios y epidemias; alejad de nuestros mares las tormentas, y dad la abundancia a nuestros campos y montañas.
Sed el escudo de nuestros guerreros, el faro de nuestros marinos y el amparo de los ausentes y viajeros. Sed el remedio de los enfermos, la fortaleza de las almas atribuladas, la protectora especial de los moribundos y la redentora de las almas del Purgatorio.
¡Oídnos pues, Reina y Madre Clementísima! Y haced que viviendo unidos en la vida por la confesión de una misma fe y la práctica de un mismos amor al Corazón Divino de Jesús, podamos ser trasladados de esta patria terrenal a la patria inmortal del cielo, en que os alabaremos y bendeciremos por los siglos de los siglos. Amén.
¡Virgen del Carmen Reina de Chile,
salva a tu pueblo que clama a ti!
GOZOS A LA VIRGEN DEL CARMEN
(Se han rezado en Chile, desde antes de 1837,
sobre todo los días Miércoles)
Pues la eterna Majestad,
Nos dio en Vos tanto consuelo,
Virgen Santa del Carmelo
Válganos vuestra piedad
Dios os salve, gran Señora,
A quien el cielo y la tierra
Por su gran reina venera,
Y reverencia, y honora;
Pues vuestro poder implora
De reina, nuestra humildad.
Virgen Santa del Carmelo
Válganos vuestra piedad
Dios os salve, Virgen Madre,
Tan tierna y tan amorosa,
Que siempre os ven cariñosa
Los hijos del primer padre;
Y pues vuestro pecho abre
Los tesoros de bondad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Eva y Adán, delincuentes
Se hicieron por el pecado,
Y como herencia han dejado
La muerte a sus descendientes;
Pero vos de los vivientes
Sois vida con propiedad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Sois del alma la dulzura
Que la embelesa y encanta,
Y sus potencias levanta
A admirar vuestra hermosura;
Para que nuestra amargura
Temple vuestra suavidad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Vos sois la Ester toda hermosa,
De vuestro pueblo esperanza
Que a librar por Vos alcanza
De la muerte rigurosa;
Y pues sois tan poderosa
Con la Augusta Majestad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
Los hijos de Eva ocurrimos
Y en vuestro amparo esperamos,
En el destierro en que estamos,
Esa patria que perdimos
Que nos alcancéis pedimos
Nuestra amada libertad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
A Vos Madre, suspiramos,
Con gemidos y sollozos,
Porque no puede haber gozos
En el valle en que lloramos;
Y pues por vos esperamos
Consuelo en nuestra orfandad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
¡Oh Protectora divina!,
¡Oh consuelo celestial!,
¡Oh refugio universal!,
¡Oh belleza peregrina!,
Pues del alma medicina
Sois en toda enfermedad.
Virgen Santa del Carmelo, etc.
V.- Ruega por nosotros Madre de Dios del Carmelo
R.- Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
VIRGEN DEL CARMEN BELLA.
Virgen del Carmen bella,
Madre del Salvador;
de tus amantes hijos
oye el cantar de amor.
DIOS TE SALVE MARÍA
DEL CARMEN BELLA FLOR;
ESTRELLA QUE NOS GUÍAS
HACIA EL SOL DEL SEÑOR.
Junto a ti nos reúnes,
nos llamas con tu voz:
quieres formar de Chile
un pueblo para Dios.
Somos un pueblo en marcha,
en busca de la luz:
guíanos Madre nuestra,
llévanos a Jesús.
Haznos cristianos, Madre,
cristianos de verdad:
gente de fe sincera,
de viva caridad.




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